Fraude en UPRA y necesidad de Reforma Universitaria

APPU ARECIBO

10 julio 2018

El 14 de junio de 2018 se hizo público el Informe de Auditoría sobre la UPR en Arecibo de la Oficina del Contralor de PR relacionada con el proyecto Crece 21 ofrecido por la División de Educación Continua y Estudios Profesionales (DECEP). El periodo de investigación cubre del 1 de enero de 2010 al 31 de diciembre de 2013. El informe refleja en su primer hallazgo que hubo un “esquema de apropiación de fondos públicos y gastos extravagantes, excesivos e innecesarios incurrido por funcionarios de la UPR-Arecibo”.

Hubo intención de esconder gastos en ropa, perfumes, bebidas alcohólicas, entre otros, hechos a nombre del entonces rector de Arecibo y familiares suyos, y de la Coordinadora del Proyecto, entre otras personas. El documento establece que: “Con el fin de ocultar los gastos incidentales y los nombres de los funcionarios que realizaron los mismos, empleados de los hoteles, a petición de los funcionarios de la UPR-Arecibo, alteraron las facturas y los documentos justificantes de las mismas. Esto, para que la UPR-Arecibo pagara por dichos gastos.”  Como parte de la prueba se incluye un desglose de facturas y transacciones fraudulentas realizadas.

El 28 de marzo de 2018 una jueza determinó causa para juicio contra el entonces rector de Arecibo por 3 cargos, la coordinadora del proyecto por 18 cargos, la ayudante especial del entonces presidente de la UPR por 13 cargos, y el entonces rector de Cayey por 3 cargos. A la fecha del informe de la Oficina del Contralor, los procedimientos por fraude continúan ante el Tribunal de Primera Instancia.

Estos hechos son verdaderamente lamentables. El bochornoso esquema de corrupción no surge en el vacío. Lamentablemente estas situaciones proliferan cuando los nombramientos a los puestos se basan en criterios partidistas y se soslaya el mérito. Esto ha sido y sigue siendo práctica común en la UPR. Por ello tenemos que exigir una verdadera Reforma Universitaria que permita a los universitarios escoger a sus propios dirigentes. La misma debe incluir procesos de evaluación rigurosos por parte de la comunidad universitaria y la capacidad de remover dirigentes que se alejen de las aspiraciones de los universitarios. Si este hubiera sido el caso en el 2010, la persona que ocupó la rectoría de Arecibo en ese periodo y que le falló a la UPR-Arecibo, a la UPR y al país, jamás habría ocupado la posición que ocupó.